
Por supuesto que no deseamos cometer errores, evitamos cometerlos porque sabemos que atrasan nuestro camino al éxito o nos llevan al fracaso. Cuando ocurren los ocultamos ante los ojos de los demás; pero también delante de nosotros, no los admitimos, los ignoramos, los olvidamos rápidamente para que no provoquen daño emocional o para evitar la frustración.





