Elegir mal a los socios de negocios es una de las causas de más fracasos, frustraciones y decepciones. Muchos buenos negocios van a la quiebra por haber fallado en este punto.
Y sucede por igual cuando los socios son amigos, colegas, compañeros de universidad, padres e hijos, esposas y esposas, hermanos o familiares cercanos. Ni qué decir cuando se trata de particulares.
Ayer mismo, escribió una amiga desde Santiago y nos decía: “Estoy frustrada, vengo con este proyecto hace meses y ahora me percato que mi socia solamente me estaba utilizando. Si no me cuido pierdo hasta el modo de andar”.






