Luis Roberto tenía una finca que se inundaba dos o tres veces al año, estaba a las orillas del Río Tempisque en la provincia de Guanacaste en Costa Rica; pero tuvo que pasar un año para que decidiera qué tipo de negocio en esta finca, que prácticamente una laguna repleta de agua suamposa. La finca era parte de la reserva biológica en El Bolsón, que protegía inmensos humedales en esa provincia, una de las más turísticas de Costa Rica.
La historia de Luis Clachar, empresario turístico guanacaste, nos dice mucho sobre lo que todo empresario debe hacer antes de emprender un nuevo negocio en una actividad que no es de su área conocimiento. Un negocio aunque parezca una idea novedosa y espectacular, debe ser evaluada a fondo para determinar si realmente tiene verdadero potencial de ganancias.


